En muchos rincones de México perviven las tradiciones culturales y gastronómicas de nuestros ancestros, como en San Bartolo Coyotepec y Santa María Atzompa, ubicados en el estado de Oaxaca, donde se fabrica el barro negro, representación de nuestro legado.

Historia del barro negro

El proceso de fabricación del barro negro se realiza desde a. C., según los habitantes de estos lugares. En esas épocas los objetos de este material eran creados con tierra, pero no funcionaban del todo bien. Por ejemplo, si las usaban como vasijas para acarrear agua, se filtraba. Para mejorar su dureza, los artesanos comenzaron a quemar el barro a fuego lento en hornos bajo tierra con troncos de encino.

El barro negro es considerado uno de los más populares y rigurosos estilos de alfarería en México. ​

Las primeras piezas de este material fueron elaboradas en el periodo de Monte Albán en tonos grisáceos mates. También se encontraron vestigios de este material de uso doméstico en la cultura zapoteca y mixteca de los Valles Centrales, que tenían más resistencia.

A partir del siglo XX la finalidad del barro negro pasó a ser artística y muchos artesanos comenzaron a elaborar piezas novedosas con diferentes cortes y formas, así como más brillosas por medio de técnicas de pulido y bruñido.

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